Christmas in Manhattan

Primer post de 2020

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¡Allá vamos!


Feliz año nuevo viajeros (No se hasta cuando se puede decir esto but... anyway). Arrancamos 2020 con la segunda parte del #ChristmasInUSA y si en el primer post os contamos nuestras aventuras por Boston el Día de Acción de Gracias y Black Friday, hoy os os traemos el punto más álgido de nuestra experiencia navideña en Estados Unidos: volvemos a Nueva York.


¿Cómo fuimos de Boston a NY?

No os hacéis una idea de lo barato que son los billetes de bus en USA. El trayecto desde Boston South Station a Penn Station en Manhattan, NY nos costó $4,95 (tasas incluidas) con Flixbus. Una ofensa no adquirir este tipo de boletos. Eso sí, nos tocó madrugar y el temporal de nieve, viento y -11 grados que había esa mañana en la capital de Massachussets, no ayudaba a hacerlo mas fácil. El trayecto duró alrededor de unas 4 horas y 15 minutos.

Una vez llegamos a Penn Station, cogimos el abono semanal de transporte de NY ($33 con una nueva Metro Card incluida que puedes ir recargándola durante mas de un año).


****ABRO PARÉNTESIS (o lo que sea que abra para hacer un inciso en el relato): En nuestra primera vez en Nueva York en 2018 nos alojamos por Airbnb en Bushwick ya que era tremendamente mas barato que hacerlo en un hotel. ¿Qué pasó este año? Pues que las regulaciones con los pisos turísticos y Airbnb en el estado de NY, han cambiado. Ahora solo se pueden alquilar para largas estancias y hay muchísimas menos licencias de pisos turísticos por lo que no recomiendan para nada elegir esta opción de alojamiento.

Dos meses antes del viaje encontramos una oferta en el barrio Williamsburg así que no lo dudamos y reservamos en el Pointe Plaza Hotel. Está ubicado en un barrio donde conviven una gran comunidad de judíos ultraortodoxos en Brooklyn. Adentrarse en esa zona es toda una experiencia ya que hay muy pocos turistas y todos sus habitantes pertenecen a ese segmento de la religión. Hasta los autobuses, letreros y tiendas están escritos en hebreo.


Después de hacer el check-in en el hotel, nos dirigimos a nuestro American basic preferido: iHop. Ahí no hay leyes gastronómicas que frenen a semejantes recetas. ¿Que te apetece pollo frito encima de un gofre? Lo tienes. ¿Que después de tu pedazo de plato principal, te dan como 'side' (un acompañamiento) 3 maxi-tortitas con una bola de mantequilla con complejo de helado de vainilla (ya que es lo que realmente parece)? También lo tienes.

Una vez recargadas las pilas y hay que puntualizar que ¡¡ESTABA NEVANDO EN MANHATTAN!! con lo que eso conlleva, nos fuimos a ver la pista de patinaje de Bryant Park y la NY Public Library. Si ya de por si NY nunca te defrauda, verla en Navidad es otro nivel completamente. El espectáculo lumínico de las luces en Times Square y Fifth Avenue mientras nevaba... sin palabras.


El día siguiente amaneció muy soleado pero cual fue nuestra sorpresa que Central Park estaba completamente nevado (La noche anterior, había cuajado pero bien). Otra de las cosas que sigo sin asimilar de ese viaje: ver Central Park nevado. ¿Problema? Wollman Rink (Su pista de patinaje) estaba cerrada 'due the extreme weather circumstances' = que ha nevado mucho y que aquí no patina ni Cristo. Así que aprovechamos para dar una vuelta por el parque y dar rienda suelta a nuestras cámaras por South East Corner, Bethesda Fountain y el lago de Conservatory Water.

Es hora de comer y encontrar un restaurante chino vegetariano y/o vegano en Chinatown. Tarea un poco complicada como en Boston pero justo en la esquina de Canal St con Manhattan Bridge, está Jisu. Un local que oferta infinidad de opciones vegetarianas y veganas a muy buen precio. De ahí nos fuimos al One World Trade Center para ver el Memorial y The Oculus.


****VOLVEMOS A ABRIR PARÉNTESIS: ¿Recordáis que expliqué la primera vez que estuve enfrente del Oculus en 2018 que debido al viento que hacía volaban placas de metal de 2 metros como hojas de papel? Pues esta vez nos encontramos con toneladas de nieve cayendo encima de nosotros desde una altura de 50 metros. Al parecer la estructura de Santiago Calatrava no ha tenido en cuenta que la nieve que se va derritiendo debe de caer en una zona segura y no encima de los peatones. Obviamente cortaron los laterales de la estación para no causar ningún daño.


Por la tarde nos fuimos al Pier 17 donde hay un pequeño centro comercial con algunas tiendas y restaurantes en su planta baja. Pero el verdadero atractivo de este edificio reside en su terraza. Durante las navidades hay una pequeña pista de hielo y las vistas que ofrece de Brooklyn, el Hudson y el sureste de Manhattan son de las mejores que os encontraréis en la ciudad. Y por supuesto: ¡¡GRATIS!! (De noche todavía son mas espectaculares).

Miércoles 4 de diciembre y esta vez toca ver desde dentro la espectacular obra arquitectónica: The Vessel. Para poder acceder a él, debéis reservar vuestras entradas previamente por Internet. Pero tranquilos, es gratis también :) Si por fuera impresiona esperar a verlo por dentro y desde su piso mas alto.

Después de tomar unas buenas fotitos, entramos a Chelsea Market y recorrimos la High Line. Por cierto, si buscáis una oferta gastronómica interesante y de comida española, en Hudson Yards han abierto el que se considera la mejor apertura gastrónomica de Manhattan el pasado año: Little Spain. El chef Jose Andrés y los hermanos Adrià dirigen este food-court con diferentes puestos de comida tradicional de España.

El atardecer de ese día lo vimos desde el ferry gratuito a Staten Island. Una vez llegamos allí dimos una vuelta de reconocimiento por Empire Outlets.

Si no habéis cruzado el Brooklyn Bridge de noche, os estáis perdiendo una de las mejores cosas que se pueden hacer en NY.

Y para terminar ese día: Black Tap en Broome St. Ya os lo recomendé en 2018 ya que es de mis restaurantes favoritos en Nueva York. Aquí elaboran los batidos mas espectaculares ever. Esta vez escogimos el 'CHURRO CHOCO TACO'. Atención lo que lleva este milkshake: Batido de crema con helado de vainilla encima, crujiente de canela tostada por dentro, un taco de chocolate del tamaño de mi mano + dos churros clavados en el helado (aun desconozco la Ley astro-física que permite que eso se aguante sin caerse) + un baño de dulce de leche. Por supuesto, nos regalaban una sesión gratuita de Diálisis para digerir semejante ingesta de azúcar (broma jaja).

Jueves día 5 y hoy sí que sí patinamos en Central Park. ¿Se os ocurre una pista de hielo mas épica que esa? Creo que no. ¿Cuándo vale? Dinero, dinero. La entrada cuesta $22 con el alquiler de los patines incluido + $5 para tu taquilla + $6 de deposito que te devuelven una vez dejes las instalaciones. ¿Total? Unos 24€. Tiempo indefinido.


Ah, se me olvidaba. Ese día desayunamos en una de las mejores cafeterías de Williamsburg: Black Star Bakery & Cafe. El croissant de almendra con chocolate y cabello de angel es de otro planeta. Vale, de acuerdo.


Después de patinar empezó una misión especial: fotografiar escenas de películas por los escenarios originales. Concretamente 'Home alone 2' y 'The day after tomorrow'. En el vlog de Youtube veréis el resultado.


Ver la decoración navideña del Radio City Music Hall y Rockefeller Center con su imponente árbol de Navidad, son imprescindibles. ¿Por qué no fuimos a la famosa encendida del árbol del Rockefeller el día anterior? Porque si quieres obtener un buen sitio para disfrutar del espectáculo y sus conciertos, te va a tocar madrugar e incluso acampar bastantes horas antes. No sabéis la cantidad de gente que se reúne allí. Preferimos verlo al día siguiente y subir (una vez mas) al Top Of The Rock. TRUCO/TIP/CONSEJO: No paguéis el extra que os quieren cobrar por subir por la noche al Rockefeller Center. Hacer booking justo antes del atardecer (os ahorráis alrededor de $10-$20) y así podéis disfrutar de las vistas de Manhattan durante el día, el atardecer y la noche.

Como no tuvimos poco espíritu navideño durante esos días, se nos ocurrió una fantástica idea. Después de caminar 18km decidimos ir hora y media en metro desde Manhattan al barrio de Brooklyn donde sus vecinos decoran sus casas como si no hubiera un mañana. Se trata de Dycker Heights. Son directamente atracciones turísticas donde la casa no se llega ni a ver. Están tapadas por infinidad de luces, objetos navideños, muñecos hinchables y figuras variadas. Abstenerse todo aquel que pueda sufrir de ataques de epilepsia ya que esto hay que verlo con gafas de sol. Las mas espectaculares: La de Lucy Spata en 84 st, número 1152 y la de la familia Polizzotto en la misma calle justo en frente de la primera que os he mencionado.


Viernes día 9: Último día. No nos queremos ir. Desayunamos en Brooklyn Roasting Company en Dumbo. Está situado en una antigua fabrica y aun conserva parte de su estructura original. Una pasada. Aun teníamos unas horas libres esa mañana así que aprovechamos para ver Dumbo.

Comienza el periplo/aventura para volver a casa. Y cuando digo aventura me refiero a coger 14 transportes diferentes en total para pisar mi casa en Barcelona. Desde nuestro hotel en NY fuimos en un par de metros a Penn Station, donde salía nuestro autobús de vuelta a Boston (los billetes de avión los cogimos i/v desde esa ciudad ya que aun cogiendo autobús desde NY, costaba mas barato). Una vez llegamos a Boston, cogimos la lanzadera a Boston Logan International Airport. Avión con destino a Londres (Hicimos escala de unas horas allí). Sumamos el coche desde Gatwick Airport a la casa de mi amiga. De nuevo coche al aeropuerto para coger nuestro avión finalmente a Barcelona. Y en el Prat, sumamos el trayecto en coche a mi casa. Ya perdí la cuenta de las horas. ¿Me va la marcha? Puede que sí.



Y hasta aquí el post de Nueva York. Cerramos esta aventura navideña por Estados Unidos. Sin duda, una experiencia increíble. Os dejo con el nuevo travel-vlog de Youtube. Nos leemos dentro de muy poco viajeros, hasta la próxima :)



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