Y al fin en Washington D.C.


Como muchas veces digo aun escribiéndolo, parece que no haya estado en el sitio del que os voy a hablar a continuación. Quienes me conocen un poquito saben que soy muy fan y seguidor de todo lo que tiene que ver con el gobierno americano, sus escándalos y teorías conspiratorias. Por lo que haber podido estar delante de la Casa Blanca, el Congreso de los Estados Unidos y los Archivos Nacionales, ha sido sin duda uno de mis sueños cumplidos. Pero vamos a empezar por el principio...

Llevábamos 3 días en Nueva York y teníamos que ir a Washington D.C. ¿cómo lo hicimos? La distancia entre estas dos ciudades (o estados) es de 364km, unos 24 minutos de vuelo. Los precios de los vuelos nacionales en USA no están nada mal, por 70$ podréis encontrar varias combinaciones aunque tenéis que contar con el factor tiempo. Aunque no vayáis a facturar maleta tendréis que pasar por el control de pasaportes y colas varias en los aeropuertos como los controles de seguridad (Entre todo este percal, 5 horas mínimo). Por eso nosotros decidimos ir en autobús con la compañía Megabus (De la que ya os hablé en el post preparativo para el viaje a New York). Dos billetes i/v para dos personas nos costaron tan solo 30$. Una absoluta ganga vaya. Nos tuvimos que presentar a las 5AM en 34th St b/t 11th Ave and 12th Ave (ubicación exacta donde parten todos los buses a Boston o Washington D.C.) La duración del viaje es de 4 horas y media más o menos sin ninguna parada, eso sí, el bus tiene enchufes, Wi-Fi y baño. Ser listos como nosotros y llevar provisiones alimentarias para no morir famélicos.

Llegamos a Union Station muy cerca del Congreso de EE.UU. donde habíamos reservado previamente (Hacedlo con bastante antelación por la página web) el tour guiado por el Capitolio. Este tour consta de un video explicativo de la historia del país que no vayáis a pensar que es cualquier cosa. Como buenos americanos nos enseñaron una espectacular obra cinematografía con una producción brutal, que gracias a sus recursos dramáticos nos engancharon desde el minuto 0 (esta gente sabe mucho de cine). Después te llevan a ver la cúpula del Capitolio desde su hall principal. Además de visitar distintas salas donde puedes ver a varios congresistas conceder entrevistas en directo para la televisión. (Lo dicho, que estaba en un p* capítulo de Homeland)


Si algo caracteriza a Estados Unidos es la mezcla cultural tan importante que tiene con infinidad de nacionalidades conviviendo juntas. Un claro ejemplo es el restaurante malasio-americano en el que comimos ese día. Bue-ní-si-mo.

TEMA TRANSPORTE en esta ciudad. Lo pongo en mayusculas ya que después de haber recorrido 10-12 metros por todo el mundo, tengo que decir que este me pareció muy curioso. Primeramente por su aspecto de los años 60s, tal es así que las maquinas de imprimir billetes parecen prototipos de aeronaves espaciales de la NASA. Infinidad de botones y maquinaria antigua que no invita mucho al turista. Después de 2 ingenierías y 4 másters supimos sacar por 2$ la tarjeta para ir recargándola durante el tiempo que estuvimos por ahí. Nuestro Airbnb estaba en Arlington (Virginia) muy cerca del famoso cementerio (el cual no fuimos porque no paró de llover ni un solo segundo esos días). La verdad es que este fue el mejor Airbnb en el que hemos estado nunca. Nuestra anfitriona nos invitó que entráramos en casa (la puerta estaba abierta. Viva América) y que nos acomodáramos, que ya nos veríamos en otro momento (ella estaba trabajando). Cama extra grande, nevera que parece un armario de seis puertas del Ikea, baño propio... Y todo por 60$ la noche. Fantasía.

¿Qué se hace un miércoles por la tarde? Visitar el Pentágono. Esto es tan inverosímil que resulta hasta loco. Aun recuerdo como si fuera ayer el momento en el que bordeábamos el famoso edificio con el autobús como si estuviéramos viendo cualquier cosa, ¿sabes?. Para visitarlo por dentro tienes que pedir varios permisos e inscribirte previamente por Internet (cosa que nosotros no hicimos). Nos asomarnos un poco a la puerta de su Visitor Center para sacar varias fotos cuando de repente un buen policía con un pastor aleman que parecía un semental de 2 metros de altura, se nos acercó y dijo que no éramos bienvenidos y que borráramos las fotos que habíamos hecho por el móvil. Esto es tan de película que ya por el simple hecho de que sucediera, mereció la pena todo. Fuera del edifico podréis ver el memorial a las víctimas del ataque terrorista del 11S.


Dejamos atrás el Pentagono y nos vamos a... la Casa Blanca. Esto ya alcanzó mi máximo nivel de edificios más épicos e históricos del mundo en los que he estado. No pude cerrar la boca en un minuto. Simplemente increíble. Estar ahí delante después de haberme tragado Homeland, Madam Secretary, House Of Cards, Scandal y 6345424 películas en las que la Casa Blanca es protagonista... fue indescriptible.

*Ah, para visitar la Casa Blanca por dentro tenéis que tener el permiso / beneplácito de un senador o congresista de los Estados Unidos. ¿Conocéis a alguno? Porque yo no vaya.


Bajando por The Mall encontraréis el famoso obelisco de 170 metros de altura y muy cerca de ahí el II World War Memorial y el Lincoln Memorial. Es este último el que atrajo mucha de mi atención ya que este lugar ha sido testigo de uno de los momentos más importantes para los derechos civiles de

afroamericanos, cuando Martin Luther King dio el famoso speech: 'I have a dream'.

A la mañana siguiente nos fuimos directos al Space Museum para ver la cantidad de objetos y naves que alberga de la historia de la aviación de Estados Unidos y su famosa carrera al espacio. Recomendable visitarlo bien temprano (Abren a las 10 y es GRATIS) para no juntarte con muuuuuucha gente.

No podíamos irnos de Washington D.C. sin ver los documentos más importantes: la Declaración de Independencia, la Constitución de los Estados Unidos y la Carta de los Derechos Civiles. Aquí ya me sentía al 100% Nicolas Cage en La Búsqueda. El estado en el que tiene conservadas estas piezas originales es una absoluta pasada. Están en una sala controlada térmica y lumínicamente en la que solo acceden un determinado numero de personas en un tiempo también medido. Además este lugar tiene un nivel de humedad concreto para que no se deterioren las obras. A parte de estas piezas podréis ver cartas y documentos gubernamentales que firmaron George Washington, Benjamin Franklin y Thomas Jefferson (los padres fundadores de la nación). Ahí es nada.

Nuestro bus de regreso a Nueva York salía de Union Station a las 2 del medio día así que mucho tiempo no tuvimos aunque con un día y medio lo más importante se puede ver.

Y hasta aquí el post de Washington D.C. no sin antes dejaros el vlog que grabamos para el canal de YouTube. ¡Un fuerte abrazo viajeros y nos vemos muy pronto!


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